
(por Ima Mozón LMC España)
Esta es una carta un poco general, pero al menos que sirva para dar un poco la idea de cómo es este lugar y de lo que hago por aquí.
Mirador desde Huarín (uno de los pueblos vecinos)
El pueblo se llama Rondos, está a 3.700 m. de altura sobre el nivel del mar. Las estaciones del año son: o llueve, o no llueve. Cuando llueve lo hace todos los días y con muchas, muchas ganas, lo que quiere decir que está todo embarrado y los caminos a veces intransitables; cuando no llueve calienta el sol por el día pero por la noche hiela y claro, como no se usa calefacción por estos lares, pues un frío que pela.

El paisaje es muy bonito, completamente verde cuando hay lluvias y el agua corre por todas partes en arroyos y cascadas, pero ahora que ya casi no llueve, empieza a amarillear, pero igualmente es bonito. Salir a dar un paseo por la orilla del pueblo es encontrarse con prados, barrancos, precipicios, cañones y si el día está claro se ven los nevados de la cordillera. Tanto cerro da la sensación de inmensidad, de pequeñez (mía claro) y también de estar perdida en un lugar remoto, aislada del otro mundo, del de las ciudades, que es tan remoto en todos los sentidos.

Vista desde Rondos
Parece mentira que viviendo en un lugar tan pequeño, donde cuando pasa un vehículo todo el mundo se entera, a veces se pueda sentir estrés. Y es que el día a día se llena de muchas pequeñas actividades que requieren mucho esfuerzo, sobre todo cuando no se domina del todo el ambiente como es mi caso. Por ejemplo ponerse a cantar una canción infantil de las que tienen mímica y unos cuantos saltos a esta altura, la deja a una sin resuello.
Entrada a la Escuela de Iscopampa

Dentro de la Escuela de Iscopampa

De lunes a viernes vamos a dar clase de religión a las escuelas. Cada día nos toca ir a una comunidad. Nunca se sabe a qué hora pasará la combi (furgoneta) que nos llevará al pueblo en cuestión, pero será a partir de las 6:30. Como no se sabe la hora cierta, hay que estar en la calle a esa hora para que no se te escape. Para llegar a uno de los pueblos (Huacarcocha) hay que caminar media hora de subida después de que te deja la combi. Aquí ya llegaremos a los 4.000, el camino es de bonito que ni os cuento. La bajada es más rápida, y tiene que serlo porque si no pillamos la combi que va de vuelta, tenemos que andar por lo menos otras dos horas, otra vez cuesta arriba. En las escuelas propiamente hacemos apoyo a las clases de religión, porque eso es tarea de los maestros y maestras, pero como nunca se sabe si lo harán o no, al menos yendo nosotras sabemos que los niños y niñas tienen una oportunidad de oír hablar de Dios. También hemos empezado escuela de padres y madres en dos colegios. Resulta muy llamativo el grupo de asistentes (todavía no me he acostumbrado), aquí dicen que todos usan sombrero menos los burros y los extranjeros.

Camino a Iscopampa
Nunca se sabe a qué hora llegaremos a la casa, pero casi seguro que a los 10 minutos ya está alguien llamando a la puerta. A las tres y media, de lunes a jueves tenemos un programa de radio que se llama “Conversando con Dios de corazón a corazón”. El título en quechua no lo sé pronunciar, así que no me atrevo a escribirlo tampoco. Dura media horita y hablamos de todo un poco. Hemos comenzado a transmitir la radionovela “Un tal Jesús”, que nos sirve para ilustrar el Evangelio que leemos y comentamos. También ponemos canciones religiosas muy modernas que han sido un descubrimiento para mi.

Esperando a la combi en la Plaza (con el médico y la enfermera)
A las 4 de la tarde abrimos la biblioteca donde van chicos y chicas a hacer tareas. A leer van poco, sobre todo porque no hay mucho que leer, pero me he empeñado en conseguir libros, cuentos y demás para fomentar esto del hábito de la lectura, aunque vamos despacio, pero espero lograrlo. Supuestamente terminamos a las 6, pero lo más probable es que alguien llame a la puerta por cualquier asunto.
Tenemos otras actividades estables como es la catequesis, la celebración de la Palabra los domingos y miércoles, reuniones con el club de madres todos los domingos por la mañana hasta las 3 ó las 4 de la tarde; además de otras actividades que van surgiendo, como fue la preparación y celebración de la Semana Santa, ahora vendrán las fiestas patronales y etc.

Paisaje comositalcosa
Con las mujeres del club de madres se hacen actividades muy tradicionales, cultivar la huerta y tejer sobre todo. También se hace con ellas celebración de la Palabra y de vez en cuando talleres de desarrollo personal. La idea es hacer comunidad y que les sirva para ellas mismas, y así debe de ser, porque algunas tienen que caminar mucho para llegar hasta acá.

En la huerta con las mujeres del club de madres
Aquí, en medio de tanta belleza, se siente mucho la pobreza y el abandono. La distancia de mis costumbres y experiencias de las de estas personas, las diferencias del idioma (aunque hablemos el mismo no me resulta fácil entender), la forma de vivir tan distinta… me hace difícil llegar a ellos y ellas. Pero de alguna manera siento que formamos parte de esta comunidad, vivimos aquí. Espero que sea para bien.

Ruinas preincaicas
Esta no es una carta muy profunda, pero que al menos sirva para haceros una idea de mi vida cotidiana y tener alguna imagen de lo que yo veo.

Celebrando un cumpleaños
Un abrazo muy, muy grande
Rondos, a 26 de mayo de 2010